domingo, 11 de enero de 2015

Alicia

Bienvenida al mundo, mi pequeña Alicia. Que tengas una larga y próspera vida.


lunes, 5 de enero de 2015

A vueltas con la Torre Pelli (Torre Cajasol) de Sevilla

La Torre Pelli de Sevilla, actualmente en construcción, es un edificio que no ha dejado indiferente a casi ningún sevillano. Te gusta o no, parece que no hay termino medio. Esto ha dado lugar a distintas movilizaciones tanto a favor como en contra, cada una con sus razones. En redes sociales como Facebook, puedes encontrar un grupo al que unirte que sea a fin con tu opinión:




La Torre Pelli ha sido diseñada por el arquitecto argentino César Pelli, creador también de las famosas Torres Petronas o One Canada Square de Londres. Es un edificio que pertenece a CaixaBank, aunque el proyecto es original de Cajasol. Con una altura de 180,5m, es el edificio más alto de Andalucía.

Sevilla cuenta con varios monumentos certificados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde un principio desde las plataformas en contra del proyecto, se protestó porque la torre de 180m a 1,5Km de la Giralda podría romper el paisaje sevillano. ¿Es realmente así?

Fotografía real de la Torre Pelli destruyendo la Giralda
Actualmente la cosa está más calmada respecto al tema de la UNESCO después de que el mismo César Pelli comparara Sevilla con Paris y su barrio de La Défense (zona de rascacielos y oficinas), desde que el alcalde de Sevilla defendiera la construcción en San Petesburgo y desde que George Zouain dijera que el impacto de la torre en Sevilla sería positivo.

Pero parece ser que esto ya da igual; de una forma u otra la torre es un atentado contra Sevilla, y si no hay peligro para el patrimonio histórico habrá que tumbarla con otro argumento: la movilidad.

Sevilla, como casi cualquier ciudad española medianamente grande, cuenta con un problema serio de movilidad. El acceso por la A-49 a la ciudad es un foro de intercambio libre de insultos cada mañana. El mal llamado puente del Quinto Centenario posiblemente es el punto negro de la ciudad; pero el resto de la ciudad no se libra. La Torre Pelli contará con 3000 plazas de aparcamiento subterráneo, pero el acceso a la zona ya de por sí está saturado, ¿qué pasará cuando el edificio esté a pleno rendimiento?

Pues la lógica nos dice que el problema se agravará. Lo que no sabemos es cuánto... Se proyectó la creación de un nuevo puente pero su impacto sobre el Monasterio de la Cartuja, muy próximo a su posible ubicación ha hecho que la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico rechace el proyecto.

Monasterio de la Cartuja
¿Qué clase de impacto puede tener un puente sobre el monasterio? Yo no soy el experto, pero sobre el skyline ninguno. El monasterio tiene 2 cuartas de altura y a ras de suelo, tiene ya una superficie entre edificio y jardines lo suficientemente grande como para plantarle al lado Burj Khalifa y que nadie se ofenda.

Pero en Sevilla, parece que todo lo que sea más alto que una capilla ya ofende a cierto sector de la población y organismos que creen que un edificio de oficinas va a acabar con el turismo de la ciudad.

viernes, 2 de enero de 2015

Android en la Onda v975W

Antes de nada, felicitaros el nuevo año por esta extraña costumbre que tenemos en la Tierra de ponerle principio y fin a la elipse que llamamos órbita terrestre.

La tablet Onda v975W ha sido mi cuarto intento de tener una tablet solvente gastando poco en los últimos 3 años. Primero fue la SmartQ T12, una tablet que me salió rana, venida desde China con un defecto en la pantalla, que entre aduanas y el envío para la reparación le perdí todo lo que me había ahorrado. Las cosas de importar...
SmartQ T10, prácticamente igual a la T12
Pasados unos meses la tablet se quedó anticuada dada sus limitadas especificaciones técnicas: 512 de RAM, CPU mono core, Android 2.3,... Sin contar que la digitalizadora se jodió y ya no detectaba las pulsaciones, tenía que usarla con ratón: un desastre.

Así que hace cosa de un año decidí de nuevo ir a lo barato pero esta vez comprando en España, la elegida fue la Blusens Touch 96. CPU de doble núcleo, 1GB de RAM, Android 4, 8000mAh de batería... Una tablet suficiente a priori para las tareas básicas, pero con un gran problema que no tuve oportunidad de ver en ninguna de los análisis que había leído sobre ésta: la pantalla. La pantalla es una gran cagada con unos ángulos de visión nefastos, incómoda a todas luces, unos colores muy flojos y para rematar, una optimización nula que hacía que 30 minutos después de formatear y actualizar los servicios de Google Play, el sistema se arrastrara. Al final, ha acabado abandonada en lo más profundo del armario de los trastos olvidados.
Mediocridad es lo que mejor define a esta tablet de BluSens
La siguiente durante un par de días fue el iPad Air 2 de 64GB. Una tablet sobresaliente, con un único contra, su precio. 600 euros era más de lo que cualquier tablet debería de costar, así que después del arrebato consumista y tenerla en mis manos, acabó de vuelta a los almacenes de Apple. Mucho tuvo que ver que después de insistir en que metieran el NIF en la factura, no lo hicieran, ya que nos servía para desgravar gastos en hacienda (y la correspondiente devolución de IVA) para autónomos con una actividad enfocada al desarrollo de aplicaciones móviles.
iPad Air 2, una tablet excelente no apta para todos los bolsillos
Así que con el gusanillo de tener una tablet económica pero sin bajar mucho en cuanto a temas de calidad y rendimiento, me decidí por la Onda v975w. Un dispositivo del que hablaban muy bien en los foros, con la misma pantalla del iPad Air, procesador Intel a la altura del Snapdragon 800, 2GB de RAM, 32 GB de almacenamiento interno, ranura microSD, salida HDMI, USB OTG, buenos acabados, y un precio que con el envío y seguro para aduanas se quedaba por debajo de los 180€ (de nuevo, con el riesgo de comprar una tablet importada y que venga con fallos).
Onda v975W con Windows 8.1 preinstalado
Después de más de un mes de uso, y a no ser que se estropee y me toque mandar a China, puedo decir que el cacharro ha sido una compra excelente. En cuanto a calidad y materiales de construcción da la sensación de que estamos ante un dispositivo más caro; tiene el mismo tamaño que el iPad Air 1, por lo que le servirán todas sus fundas y accesorios. Pantalla con unos colores intensos, ángulos de visión que rozan los 180º, resolución 2K o retina como dirían los de Apple. Hardware con arquitectura x86 de 64bits, lo que hacía muy peculiar a esta tablet, ya que viene de fábrica con Windows 8.1 instalado. Y hablamos de Windows de la versión de PC, nada de Windows RT ni Windows Phone.

Como contras, porque todo lo tiene, el sonido no es de una gran calidad (aunque mucho mejor que el de la Touch96) y la batería, aunque suficiente, tampoco es de las mejores.

Windows 8.1 en una tablet puede tener grandes ventajas, la primera, es que le conectas un teclado y un ratón y ya tienes ordenador con todas las de la ley. Hay gente que ha usado Photoshop, le ha metido una máquina virtual, instalado juegos de PC, y no ha tenido ningún problema. Eso sí, no debemos de olvidar que el cacharrito tiene 2GB de RAM, así que no podemos pretender milagros. Windows 8.1 en esta tablet va muy fluído, sobre todo cuando nos movemos por la interfaz Metro, que es la que ha sido diseñada para dispositivos táctiles y de la que tanto nos hemos quejado los usuarios de PC.

Después de instalar Steam y saciar mi curiosidad jugando a Half-Life, me doy cuenta que el ecosistema de Windows 8.1 para tablet no es el más idóneo. Las aplicaciones de PC no están pensadas para usarse en una tablet. ScummVM no está adaptado para usarse exclusivamente en una pantalla táctil, los emuladores lo mismo, los juegos del Market de Windows son buenos, pero no hay ni de lejos la misma variedad que en Google Play y en la App Store de Apple. Los mejores lectores de noticias están en Android e iOS, etc, etc. Así que a no ser que necesites la tablet para una tarea muy específica propia de PC, Windows no es la mejor opción y está lejos de ser una alternativa a día de hoy.

Una pena porque el cacharro en sí es una maravilla; pero, no estaba todo perdido. Existe una versión de la tablet idéntica a la mía, la Onda v975i cuya principal diferencia es el firmware que le permite llevar una versión de Android; por lo demás es prácticamente calcada. De hecho en la v975i puedes instalar Windows sin tocar nada si es una versión superior a la v1. En caso de no ser así, sólo hay que hacer una pequeña modificación en el hardware. Y si tu caso es como el mío, puedes instalar Android o Windows sin mayores problemas. Aquí 2 tutoriales en español de todo el proceso para un sistema operativo y otro:
En mi caso, realicé el segundo tutorial; es decir, pasar a Android la Onda v975w con Windows 8.1. Pero quiero puntualizar un detalle que en el tutorial no aparece y puede que os pase a quien se aventure a realizar el flasheo.

El cambio de firmware no tiene ningún misterio, se sigue los pasos que se van indicando y no me surgió ningún imprevisto. Pero cuando fui a instalar  la ROM de Android, al ejecutar la aplicacion ManufacturingFlashTool en mi PC, en el recovery de la tablet aparecía un mensaje de que no podía montar la unidad 'E' y no deja continuar. Después de probar varias veces se me ocurrió meter una tarjeta microSD en la ranura y todo perfecto, ya pude continuar sin más problemas. Por supuesto, en la tarjeta microSD no instala nada, cuando termina el proceso la puedes quitar sin miedo.

En algunos foros están intentando el dual boot (aunque la comunidad que hay detrás es muy limitada), lo que permitiría tener instalado Windows y Android a la vez, cosa que molaría y mucho. Pero por el momento nos tendremos que conformar con elegir uno de los dos sistemas, cambiando eso sí, a cualquiera de ellos cada vez que nos apetezca.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Adiós 2014. Bienvenido 2015

Por quinto año consecutivo, y para no perder la tradición, en www.pollodegomaconpolea.net vamos a decirle adiós a lo poquito que queda de 2014 despidiendo el año haciendo un pequeño repaso a pesar de que, este ha sido, con diferencia, el más flojo en cuanto a entradas se refiere. ¿El motivo? La crisis, los recortes aplicados en la moncloa han dejado el presupuesto del blog por debajo del millón de euros, lo que no ha dado para más. =P

Enero
- Mientras reparan mi ex-Note 3, recibo un Motorola Moto G, un móvil que ha sido todo un superventas y con razones.

Febrero
- Mi peque cumple 1 añito.

Marzo
- Mirada al pasado, repaso a uno de los videojuegos que más he disfrutado: Diablo II.

Abril
- Tarde fotográfica en el mirador de Benacazón.

Mayo
- Con el motivo al inminente lanzamiento de su remake (agridulce remake), recordamos Gabriel Knight: Sins of the father.

Junio
- Año sin ideas en la gama alta de smartphones para Android.

Julio
- Posiblemente la mejor compra del año: Amazon Kindle Paperwhite.

Agosto
- Recordamos otro plataformas con encanto: Tomb Raider II.

Septiembre
- El trabajo me manda un par de semanas a Alicante.

Octubre
- Mes sin entrada, pasado mayormente con el típico trastorno que supone dejar un trabajo y pasar a otro.

Noviembre
- Nuevo vídeo sobre Londres con motivo de nuestro último viaje.

Diciembre
- Comparativa en exclusiva más esperada en el mundo de los smartphones: iPhone 6 vs Nexus One.

¡FELIZ AÑO 2015!


¿Se quieren cargar las aplicaciones de pago?

¿Titular sensacionalista? Sólo es una opinión. Ayer (o antes de ayer) saltaba la noticia de que el periodo de pruebas de una aplicación comprada en la App Store de Apple pasaba a 14 días y sin la necesidad de alegar ningún motivo, debido a una nueva normativa europea que afecta también a las compras digitales. Esto, me pregunto si afectará también a los videojuegos que se venden en PSN o Microsoft Live! de XBox, Google Play de Android, Steam, juegos físicos, etc. Porque de no ser así, me parece una jugada que evidentemente beneficia al consumidor pero perjudica escandalosamente al desarrollador de iOS.


No me cabe duda, de que el comprador satisfecho y honrado después de pagar por una aplicación, si ha cumplido sus espectativas, no la va a devolver. Pero introduzcámonos en la picaresca española y pongámonos en situación. En la App Store encontramos un videojuego que nos interesa con un precio de 2.69€, por ejemplo, The Secret of Monkey Island Edición Especial.


Sin rodeos, pagas el juego, lo descargas, pides la devolución en https://reportaproblem.apple.com/ y dejas el juego instalado. Analizemos la situación. Esto de devolver las aplicaciones y los juegos no es nada nuevo. En Google Play tienes 2 horas para hacerlo (ya puedes bajar rápido) y en la App Store tenías la opción de hacerlo siempre que tuvieses algún motivo, como pudiera ser técnico, de accesibilidad, calidad,... en definitiva, un argumento de peso, siempre a criterio de Apple. 

Encontrando el equilibrio...
Ni estoy a favor de las 2 miserables horas que tienes en Google Play para probar una aplicación de pago, pero tampoco veo con buenos ojos los 14 días y devolución incondicional del importe de una aplicación de Apple. 2 horas para juegos de mucho peso es insuficiente si quieres realizar una prueba con tranquilidad, y 14 días es un periodo que te puede dar tranquilamente para pasarte casi cualquier videojuego que hayas comprado; dejando la tentación al consumidor de realizar una devolución una vez terminada la diversión.

¿Qué problemas puede acarrear esto?
Pues muy sencillo, que el editor de aplicaciones se encuentre con una caída de beneficios y decida apostar por otro modelo de negocio como son las famosas (y odiosas) Compras In-App. Este modelo de negocio para muchos de nosotros es odioso ya que nunca sabes a ciencia cierta cuánto te va a costar un juego, por lo que yo soy más clásico y prefiero un precio cerrado y un juego completo. Desafortunadamente no es esta la tendencia...

¿Cuál es la solución?
Lo más urgente a mi juicio es que después de realizar una devolución, la aplicación debe desaparecer del teléfono. ¿Cómo? En Android por ejemplo la devolución se hace desde la misma Google Play y se desinstala de tu teléfono automáticamente. En Apple se hace desde una web independiente a la App Store, quizás si la opción estuviese en la propia tienda de aplicaciones, la gente se animaría demasiado a hacer devoluciones, por lo que es comprensible que hayan decidido ponerlo menos a mano. Por el contrario, de momento, aunque hayas devuelto la aplicación, que siga en tu teléfono es a las claras un chollo para el pícaro y un insulto para el vendedor; pero hay que ser justos y espero que Apple lo sea con las compañías y desarrolladores independientes que dan vida a su ecosistema.