No es la primera vez que termino Ryse, Son of Rome. Ya que originalmente lo terminé en PC (lo tengo en Steam). Esta vez ha sido en XBOX, lo tengo tanto físico como digital, ya que lo regalaron con Games with Gold. Este juego no fue bien tratado por la prensa, dándole notas muy por debajo de lo que realmente se merece; al menos en mi opinión. Si este juego hubiese salido en PlayStation estoy convencido de que algunos medios, los cuales no citaré, les habría dado una nota sustancialmente mayor.
Ryse SOR, es un hack & slash de muy fácil manejo. Pulsa A para protegerte con el escudo, pulsa B para rodar, Y para desproteger al enemigo y X para atacar. Cuando tu enemigo está casi muerto, puedes desencadenar una serie de golpes fatales que harán que suba nuestra vida, experiencia, foco o daño. El foco servirá para que nuestro amigo Marius, protagonista de la aventura, entre en un modo parecido al tiempo bala donde podrás moverte más rápido y hacer más daño; muy útil cuando ya estas rodeado y no sabes como salir de la encerrona.
Gráficamente es un juego muy bueno. Todo esta recreado con buen número de detalles, se nota la mano de Crytek. Aunque se pueda echar en falta más interacción con el medio, tampoco es algo que sea necesario. El doblaje de los protagonistas está a un gran nivel, no así el de algunos soldados secundarios con voz de adolescente.
La historia es lo suficientemente entretenida como para mantenerte enganchado. Es cierto que el juego es tremendamente lineal, pero también lo es God of War y nadie parece haberse quejado por ello. En nuestro papel como soldado romano tendremos que defender a Roma del pueblo bárbaro; así como cerrar algunos asuntos familiares que no diré para no destripar nada de la historia.
Lo único que no me ha gustado es que no haya sido mejorado para One X; ya que visualmente en una TV de 4K y con la potencia de la última consola de Microsoft, el juego podría lucir incluso mejor.
Huawei ha presentado hoy justo uno de los teléfonos más sorprendentes del año, el Mate 20 PRO, el cual cuenta con una serie de características que todas en un mismo teléfono lo hacen único y terminal más top del momento en todo el panorama móvil.
Procesador fabricado en 7nm
Diseño con casi un 90% de aprovechamiento del frontal
Configuración trasera de con zoom estandar, zoom x3 y gran angular
Pantalla OLED con resolución 2K+
Sonido estéreo
Desbloqueo facial avanzado con infrarrojos (al estilo iPhone)
Lector de huellas en pantalla
Batería de 4200 mAh
Carga super rápida (70% en 30 minutos)
Capacidad de cargar inalámbricamente otros dispositivos
Y posiblemente alguna cosa más...
Pero algo me ha decepcionado y no hablo de su precio, que como era de esperar, es alto. Hablo de la curva. Esa curva que llevan varias generaciones de los Galaxy S y Galaxy Note y que sólo sirve para crear reflejos cuando le da la luz directa.
Aún así, no hay que descartarlo como opción. Habrá que ver cómo evoluciona su precio después de unos meses y cómo suenan esos altavoces; ya que el inferior suena a través del puerto USB-C. Sin duda, parece que Huawei no solo se confirma como una compañía más de las grandes, si no que en muchos sentidos, se está convirtiendo en el rival a batir.
Los que sigáis el blog sabréis que uno de mis hobbies es la fotografía. Empecé con una cámara de carrete que me regalaron con 9 años y me parecía algo apasionante; pero el tema del precio del revelado y los carretes hacían que no pudiera sacarle mucho partido.
Empecé en serio con una Panasonic Lumix FZ18. Una bridge de sensor pequeño pero que me daba mucho juego. Lo bueno de estas cámaras es su amplio rango focal. Pero claro, esto en fotografía tiene un precio, y es la calidad. Y ojo, quje si eres novato como lo era yo en su momento, pues ni te das cuenta y tan feliz. Luego empiezas a leer que si las aberraciones cromáticas, que si falta de definición en las esquinas, que si apertura máxima... y te acabas caleantando. La disfruté durante varios años hasta que un día decidí dar el salto a reflex.
Mi mujer ♥️ me regaló una fantástica Nikon D5100. Una de las cámaras más exitosas de Nikon por contar con un muy buen sensor, se muy portable, pantalla abatible y económica.
Este fue el unboxing que hice en su momento con el desparpajo que me caracteriza.
La Nikon D5100 fue una cámara que usé mucho. Posiblemente la que más he usado. Con ella llevaba siempre el famoso 35mm f1.8, el 18-55 del kit y un Tamron 70-300 VC USD que era y es una maravilla para su precio. Hice todo tipo de fotografía: retrato, macro (invirtiendo el objetivo y con tubos de extensión), retratos, nocturna, ... Ojo, digo que hacia todo tipo de fotografía, no que fuera un hacha en ello. Ni mucho menos, pero los resultados se notaban y mucho respecto a las posibilidades que da una bridge.
Con el tiempo, la Nikon D7000 bajó mucho de precio. Sobre todo de importación y el hecho de tener doble dial para controlar apertura y velocidad de obturación, botón para ISO o motor de enfoque integrado en el cuerpo. Hicieron que fuera mi siguiente cámara. En este caso no gané calidad, ya que incluso comparten el mismo sensor. Pero sí era muy de agradecer todo lo que he comentado, así como doble ranura para SD, mejor visor, cuerpo sellado, mayor autonomía, mejor ergonomía. Aunque también se perdía algo que sí me dolió un poco y fue la pantalla abatible. Algo realmente cómodo.
La D7000 ha sido mi cámara durante 4 años aproximadamente. Con ella cambié el 18-55 por el Sigma 17-70 Contemporary, añadí a mi colección el 50mm f1.8D y el Tokina 11-16 f2.8 Pro (v1). Nótese que estos dos últimos objetivos no cuentan con motor de enfoque, por lo que fue una de las razones de saltar a la D7000.
En esta espiral de evolución consumista, un día decidí tomar lo que fueron las 2 peores decisiones que he tomado en el mundo de la fotografía
Seducido por el sello dorado de FX
La primera fue saltar sin paracaídas al mundo de full-frame con una maravillosa Nikon D750. Máquina que tuve durante un par de meses y que tuvo que ser así para darme cuenta de que me sobraba máquina por todos lados y además, las lentes que yo quería usar con ella, costaban más de lo que estaba dispuesto a gastar. Ya por entonces había vendido todas las ópticas para DX. Sólo me quedaba el Tamron 70-300 y el 50mm, las dos únicas compatibles con la D750.
Me quedé pensando durante esos dos meses qué tipo de fotografía hacía y qué máquina me valdría para ello. Lo vi claro, era el momento de saltar a las cámaras EVIL (cámaras sin espejo). La elegida fue la Olympus OM-D EM10 Mark II. Una cámara que de importación no me salió mal de precio y a parte de tener un pancake de 14-42 si mal no recuerdo, le calcé un Zuiko 45mm f1.8 que era una maravilla para retratear.
La Olympus OM-D EM10 MarkII es la cámara más bonita que ha pasado por mis manos
Tengo cosas buenas que decir de estas cámaras, como que su parque de lentes es bueno, ocupan muy poco, el visor no está mal, cuentan con calidad sobrada para cualquier tipo de trabajo. Pero como dije hace algunas líneas, ésta también fue otra mala decisión.
La razón es discutible, pero yo sigo manteniendome en mis trece. En relación calidad/precio no hay mejor parque de lentes que las que existen en DSLR con formato APSC. Objetivos como el 35mm 1.8, 50mm, Sigma 17-50 f2.8, Tokina 11-20f2.8 son objetivos "baratos" y con una calidad profesional. Cosa que en micro 4/3 es imposible de encontrar salvo por el mencionado Zuiko de 45mm.
Esto como digo es discutible asi que lo dejo a modo de opinión personal. Puedes estar de acuerdo o no. Por otro lado, echaba muy en falta el visor óptivo, la ergonomía de una refléx (aunque no su peso), los accesos directos, la velocidad de enfoque (estamos hablando de cámaras que rondan los 500-600€), los objetivos anteriomente mencionados,... Todo en general me hizo recordar que mi formato era el DSLR APSC.
Y aquí estamos ahora, con una Nikon D7200 de importación (me gusta jugármela) Por unos 550€ es imposible encontrar nada que le haga sombra en el mundo de la fotografía y quien no esté de acuerdo, que venga aquí y diga lo contrario.
No hay secretos sobre el Google Pixel 3 XL. El teléfono de hecho se puede comprar incluso en una tienda asiática por 2000$ (o al menos se ha podido comprar).
No hay lugar para la sorpresa, salvo que el día 9 Google diga lo contrario. Procesador Snapdragon 845, sólo 4GB de RAM (ya se podían haber estirado hasta los 6 al menos), pantalla de 6.3" con resolución 2K+, cuerpo de cristal y lo que más está dando que hablar: un notch demasiado pronunciado.
En cuanto a cámara continúa la configuración de una sola lente, pero parece que seguirá siendo top gracias en gran parte al postprocesado de Google.
Parece que en cuanto a diseño, Google lo tiene claro y quiere seguir la línea del primer Pixel, cosa que me parece bien ya que sobre todo, la parte trasera, es muy diferenciadora. Pero, ese notch y la falta de simetría en la parte frontal, creo que penaliza mucho.
De hecho me parece más interesante el Pixel 3 ya que aunque sigue teniendo marcos (al estilo del Pixel 2XL), son menos pronunciados que los del Pixel 2 y además no tiene ceja. Ya sólo queda esperar al día 9 y ver de forma oficial qué tiene Google que ofrecernos y sobre todo, a qué precio.
Esto tendría que haber sido una fotografía de Andrómeda pero todas las que he hecho han salido desenfocadas. Y la foto que ha sido de prueba, es la que ha salido bien... Así que dejaremos para mañana u otro día lo de fotografía Andrómeda. Mientras dejo esta zona random del cielo sin nebulosas a simple vista pero con nubes de otoño igual de bonitas (no, en verdad no).